El “pequeño Nicolás” afirma que su inspiración fue Aznar

publicado en: Noticias Imaginarias | 0
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El Pequeño Nicolás

Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el chaval de 20 años que ha acaparado la atención mediática por sus presuntas estafas, haciéndose pasar por miembro del CNI o asesor de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y que supuestamente estafó miles de euros a empresarios, simplemente con su aval de selfies entre políticos del PP, empresarios y una sorprendente imaginación, ha manifestado que simplemente ha querido emular y seguir los pasos de su héroe, José María Aznar.

En este mundo, si quieres llegar a triunfar,-afirmó-, tienes que fijarte en los más grandes y qué duda cabe que Aznar ha marcado el camino. Por eso el primer sitio al que me dirigí fue a la Fundación Faes, allí aprendí todo lo necesario para hacer negocios y el primero que me dio una oportunidad, y al que considero mi padrino, es Aznar.

Lo cierto es que con tan sólo 15 años se presentó en la Fundación Faes acompañado de su madre, vestidito con traje y corbata y empezó a hacer relaciones. En poco tiempo comenzó a presentarse como delegado de esta fundación y reclutaba jóvenes para que asistieran allí a conferencias. Una de ellas la consiguió presidir y presentar con su ídolo José María Aznar.

Tanto José como Ana -añadió refiriéndose al expresidente y su mujer- siempre me han apoyado y mostrado su cariño. Gracias a ellos comencé a conocer a otros miembros del PP, y todos me decían que les recordaba a ellos cuando empezaban en política y que no dudaban de que llegaría muy lejos.

Su forma de actuar, embellecida de la megalomanía del mentiroso que cree sus mentiras, y alimentada por los cinco años en los que grandes personalidades políticas y empresariales lo trataron, sin descubrir su impostura; no difiere mucho del proceder de las altas esferas. Una red de contactos de gente importante y su promesa de mediación entre las empresas y las esferas políticas para hacer negocio. Algo que, abstrayéndose de su increíble capacidad de fabulación, sí parece que fue aprendiendo entre todos esos políticos y empresarios con los que gracias a la fundación Faes fue conociendo.

Resulta bastante sorprendente que su ritmo de vida, rodeado siempre de coches rentados de alta gama, una oficina en un chalet del Viso, cuyo coste mensual superaba los 5.000 euros, el alquiler de un yate en Marbella o sus fiestas en reservados del Pachá, haciendo gala de su mucho efectivo; no hayan producido ni una sola denuncia, por parte de los supuestos empresarios defraudados. A los que se dice que reclamaba entre 25.000 y 50.000 euros por gestión, quizá por vergüenza, quizá porque sus gestiones en muchos casos sí surtían efecto.

La acusación de falsedad y estafa a la que ahora hace frente, quizá obedezca más a su disparatada necesidad de alardear y fantasear. No le bastaba con colarse en la recepción de coronación de Felipe VI, sino que llegaba a decir que era amigo de Putin y hasta del mismísimo Barack Obama.

La justicia, esperemos, que nos aclare en profundidad cómo llegó a tanto con tanta mentira, y cómo todas esas personalidades del entorno del Partido Popular, lo apoyaron, quizá porque les recordaba a sus propios inicios.

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